Hay ideas que son indefendibles, actuando siempre desde el respeto más absoluto a la posición del contrario. Otras, en cambio, son incuestionables. Y de unas y otras hablaré en esta entrada en la que trataré de dar siempre mi opinión sobre las ventajas que tiene el sistema educativo presencial frente a la escuela en casa.
Lejos de la no obtención de un título
(algo fácilmente subsanable con un poco de voluntad política que se encargue de
equiparar los títulos de la educación en la escuela a los de la educación en
casa) el principal problema que veo, o, mejor, la principal ventaja que ofrece
la educación presencial en la escuela es la equidad. Ofrecer una educación
ajustada a un currículo en la que todos los alumnos recibirán unos contenidos similares
de docentes igualmente preparados (aunque siempre los habrá mejores y peores). Independientemente
del nivel educativo de la familia, los medios tecnológicos, el tamaño de la casa
en la que vivan o los conocimientos (y profesiones) de sus progenitores, los
alumnos recibirán una educación pareja. Esto podría no ser así en una educación
en casa, en donde hijos de profesores o personas con altas titulaciones,
podrían contar con una mejor formación, personas con casas más amplias,
gozarían de mejores espacios de estudio, o familias más pudientes disfrutarían
de mejores ordenadores, tablets, etc.
Otro de los aspectos más
importantes que veo en la educación en la escuela frente a la educación en casa
es la existencia de socialización,
lo cual no solo permite hacer amigos a los alumnos, sino que les permite
relacionarse con iguales y aprender a ser personas. Algo que, en la educación
en casa, ante la falta de compañeros, se pierde.
Estos son algunos de los
argumentos que podría esgrimir a favor de una educación presencial en la
escuela en detrimento de una educación en casa. No obstante, lo que aquí he
plasmado son un compendio de mis ideas personales.
¡Hola, Víctor!
ResponderEliminarEstoy completamente de acuerdo contigo en que la educación debe ser presencial y no en casa. El mayor inconveniente que veo (algo que bien resaltas en tu entrada) es la falta de socialización, sobre todo en los niños más pequeños, ya que es en los primeros años de vida cuando se aprende a establecer relaciones sociales). Creo que esto podría acarrearles serios problemas para establecer relaciones sociales en la vida adulta.
¡Un abrazo!
Hola Tábatha. He revisado tu entrada y me agrada comprobar que tenemos una forma similar de entender el problema. Como dije en clase: la educación en casa me parece una aberración.
EliminarUn saludo.
Esta claro que en cuanto a socialización llevan las de perder, pero sin embargo lo que resaltas como equidad en el sistema en realidad es igualdad y si tienen posibilidades (por la situación de sus padres) no hay que denegárselas sino cubrir a aquellos que no las tienen. En cualquier caso yo creo que la educación en casa (de permitirse) debería de estar controlada, pues sino pondría a muchos niños en una situación peor de la que de por si parten. Pero indudablemente en otros casos parece que funciona muy bien.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo. Si bien puede haber problemas de socialización en algunos alumnos que estudian en casa, lo mismo podría decirse de otros alumnos que estudien en un colegio o instituto. También hay que tener en cuenta que los alumnos que estudian en casa en otros países no están metidos en casa (y solos) todo el día, sino que suelen tener otro tipo actividades que, por decirlo de alguna manera, compensan por el tiempo que no están en un centro educativo rodeados de otros chavales. Eso sí, creo que los alumnos que estudian en casa deberían tener razones de peso para hacerlo, como por ejemplo tener un talento fuera de lo normal en algún campo que no les permita compaginar los estudios presenciales con el apoyo necesario para hacer aflorar su talento y pulirlo. En definitiva, creo que en algunos casos la educación en casa (controlada y evaluada apropiadamente) podría ser una buena opción.
Eliminar