El documental "Pulso al fracaso" plantea un modelo educativo alternativo al tradicional, aplicado por la Fundación Tomillo del barrio de Carabanchel.
En dicha asociación se encargan de rescatar alumnos que han caído en el fracaso educativo (estos alumnos tienen en su inmensa mayoría problema familiares que les han arrastrado hasta dicho fracaso). Con un modelo educativo que se aleja del currículo tradicional, la fundación Tomillo trata de atraer la atención de estos alumnos para darles la oportunidad de sacarse el Graduado en Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Sin embargo, las materias que estudian se alejan de las tradicionales asignaturas cargadas de conceptos teóricos, siendo reemplazadas por otras de carácter más práctico.
De este modo se logra enganchar a estos alumnos "problemáticos" dándoles la oportunidad de obtener unos estudios que les permitan llegar a desarrollar una profesión en su vida. De este modo pierde importancia el temario (y la finalización de este) y pasa a un segundo plano en detrimento del propio alumno que se convierte en protagonista de esta educación, llevada a cabo por profesores altamente capacitados, con una gran vocación y mucha sensibilidad.
Resulta innegable pensar que un sistema como el que propone la Fundación Tomillo es algo que debería extenderse a lo largo de toda la geografía nacional pues alumnos que abandonan prematuramente el sistema educativo a causa del fracaso escolar existen en todas las provincias españolas. Por tanto, la pregunta no sería si debería haber un centro así en cada ciudad, sino si con uno sería necesario o debería extenderse a más, llegando incluso a uno por barrio (no creo que fuese necesario llegar a tanto). Crear dichos centros no deberían ser responsabilidad de fundaciones sino del propio Ministerio de Educación que debería asegurar un mecanismo para rescatar a todos los adolescentes que se pierden por el camino.
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